Según estudios recientes realizados por sociedades científicas como la Asociación Española de Pediatría o la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, el 40% de la población infantil y juvenil tiene un peso superior a lo aconsejado. Concretando más, según el estudio ENKID (2001), la prevalencia de obesidad para el grupo de edad de 2 a 24 años en España se estima en un 13,9% y para el sobrepeso, en un 12,4%. En conjunto, sobrepeso y obesidad suponen un 26,3%. Todos esto nos hace ver que cuando estos niños lleguen a la edad adulta tendrán un riesgo mayor de sufrir obesidad y otras enfermedades como diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, etc. ¿Qué son el sobrepeso y la obesidad? A veces podemos utilizar sobrepeso y obesidad como sinónimos, pero hay que diferenciar bien qué significa cada concepto. - La obesidad es un trastorno metabólico que conduce a una excesiva acumulación de energía en forma de grasa corporal en relación con el valor esperado según la talla, el sexo y la edad.
- El sobrepeso es un aumento del peso corporal con relación al valor esperado según el sexo, la talla y la edad.
¿Cuáles son las causas? La más decisivo es no haber adquirido unos buenos hábitos alimentarios, principalmente durante la infancia y la juventud. Otro factor importante es la disminución de la actividad física. Los hábitos alimentarios son la expresión de las creencias y tradiciones que están ligados al medio geográfico y a la disponibilidad alimentaria de la población. España, por su situación geográfica, tiene unos hábitos alimentarios muy saludables y equilibrados, gracias a la dieta mediterránea. Durante la infancia y la juventud se produce la adquisición de los hábitos alimentarios y se dan influencias por parte de la familia, la escuela, los amigos, los medios de comunicación, etc. La familia es una parte fundamental en la educación nutricional, ya que el niño se va a fijar en lo que ve en casa, lo que toman sus padres, su familia. La escuela es el otro pilar fuerte para adquirir los hábitos alimentarios, ya que, dentro su función educativa, los colegios tienen el poder de desarrollar en los niños unos hábitos alimentarios adecuados. ¿Qué podemos hacer? Desde el Ministerio de Sanidad se ha iniciado una campaña contra la obesidad infantil con el lema Prevenir la obesidad infantil es un hábito muy sano. También se ha puesto en marcha la Estrategia para la Nutrición, la Actividad Física y la Prevención de la Obesidad, más conocida como NAOS, que pretende promover la salud a través del fomento de un estilo de vida y hábitos de alimentación saludables, en especial en la población infantil. ¿Cómo podemos educar a niños y jóvenes en la adquisición de unos buenos hábitos alimentarios? Debemos trabajar en varios campos a la vez, desde la familia, la escuela y las empresas del sector alimentario. 1. La familia, para poder educar bien a sus hijos, debe disponer de unos conocimientos básicos sobre alimentación saludable que permitan elaborar menús equilibrados y variados en casa. La influencia familiar es decisiva, ya que en la etapa infantil se aprende por imitación, por lo que se ve en casa. La familia es la que realiza la compra y decide qué alimentos hay en casa; también es la que en la etapa juvenil da dinero a los hijos mayores para que se compren sus caprichos, como golosinas o refrescos. 2. La escuela es el otro pilar en la educación de los hábitos alimentarios, sobre todo en el caso de las escuelas que disponen de comedor escolar, ya que los niños y jóvenes hacen la principal toma del día allí. La comida es la toma más importante y muchas veces los menús de los comedores no son equilibrados ni variados. Existe un abuso de fritos, alimentos precocinados, dulces y poca verdura, pescado y fruta. Otro problema importante es que el menú es igual para todos, sin contar que los niños tienen unas necesidades distintas a las de los mayores, puesto que los pequeños están en época de crecimiento y necesitan unos aportes vitamínicos, de minerales y de nutrientes distintos a los que necesitan los adolescentes. 3. El tercer pilar en la adquisición de los hábitos alimentarios son las empresas de restauración. Muchas de ellas son las que proporcionan los menús a los comedores escolares, mientras que otras distribuyen máquinas expendedoras de alimentos y bebidas en los colegios. También las empresas de alimentación tienen su parte de responsabilidad, dado que a la hora de fabricar sus productos utilizan grasas de adición no sanas, muy ricas en colesterol malo. ¿Cuál sería la propuesta para abordar la educación nutricional en los distintos agentes? La propuesta de abordaje es bastante amplia y complicada, ya que hay que trabajar en tres campos distintos que, a su vez, están unidos. 1. En las asociaciones de padres y madres debería haber talleres de educación alimentaria, en los que se enseñaría a componer menús sanos y equilibrados, a realizar una compra sana, a enseñar a los hijos a comer correctamente. Un especialista en Nutrición y Dietética debería estar siempre a disposición de los padres para ayudarles en todo momento en la educación nutricional de sus hijos. 2. Tenemos que potenciar el ejercicio físico en los niños, animándoles a practicarlo; hay que evitar el sedentarismo, que se potencia viendo en exceso la televisión o jugando en el ordenador. 3. Y, sobre todo, hay que concienciar a las familias de que el problema de la obesidad infantil es un tema muy serio, ya que, si bien antes se decía que un niño gordo era un niño sano, ahora se sabe que existen problemas inmediatos y futuros asociados. 4. Ambos tipos de colegios, los que tienen comedor escolar y los que no, deberían contar con un taller de educación alimentaria para niños y jóvenes que, conducido por un profesional de Nutrición y Dietética, explicara a los niños qué son los alimentos, de qué nutrientes están compuestos, dónde se encuentran, cómo se cocinan e incluso hacerles partícipes de la propia experiencia de cocinarlos. 5. En los comedores escolares siempre debería haber monitores o el mismo profesional de Nutrición y Dietética, para explicar en qué consiste el menú que tienen en la mesa, cómo comerlo y corregir los defectos alimentarios que tienen los niños. 6. Por supuesto, en las empresas de restauración siempre debería haber un profesional de Nutrición y Dietética para que todos los menús que se sirvan en los colegios sean menús equilibrados y variados, que aporten todos los nutrientes que necesita cada grupo de edad. Asimismo, las familias deben estar informadas de los menús escolares, para que luego el resto de las tomas del día sean equilibradas. 7. En los colegios hay que fomentar la práctica de ejercicio físico, ampliando el horario de uso de las instalaciones, programando actividades los fines de semana, invitando a deportistas al colegio, etc. 8. En el ámbito empresarial, habría que promover la fabricación de productos más saludables que contribuyan a una dieta sana y equilibrada. Para ello, pueden aplicarse medidas como disminuir la sal en productos de panadería, eliminar grasas como la de coco y palma en productos de bollería, snacks, etc., garantizar en las etiquetas de los alimentos una información completa y detallada de la composición de los alimentos... 9. Otras medidas serían restringir los anuncios de alimentos poco saludables en horarios de televisión infantil y aumentar el patrocinio de eventos deportivos para estimular a los niños a realizar ejercicio físico. Eva Mª Pérez Gentico Diplomada en Nutrición Humana y Dietética de ISEP Clínic Logroño |