viernes, 10 de septiembre de 2010
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Reajustes Navideños PDF Imprimir E-Mail

El 2008 ha sido un año de muchos altibajos y de una crisis económica bastante fuerte que ha hecho que muchos hogares españoles hayan tenido que reajustarse en sus gastos. Con la llegada de las Navidades, y la compra de la comida y los regalos navideños, llega un momento de confusión para muchas familias que no saben muy bien en qué reducir sus gastos.


Los medios de comunicación advierten que los gastos se reducirán respecto a otros años, pero que el gasto destinado a los regalos que se harán a los niños seguirá siendo el mismo. Y es que realmente, quién más disfruta en estas fechas son los niños y su ilusión es lo que en gran medida hace que estás fiestas sigan vivas.


En este sentido creo que esta época de crisis es una buena oportunidad para replantearnos ciertas cosas referentes al consumismo y en especial al consumismo referente a los más pequeños de la casa.
En los últimos años la tendencia ha sido a comprar cuántos más regalos mejor, independientemente del tipo de regalo que se le estaba haciendo a la persona. Creo que esto ha sido un error, puesto que los niños han crecido sin saber valorar lo que cuestan las cosas, ni las propias cosas en sí. Han tenido tantos regalos que muchos de ellos no se han disfrutado como deberían, puesto que apenas había tiempo para jugar con todos ellos.


Esto hace que los niños se cansen enseguida de las cosas y que al momento las abandonen o sustituyan por otras que son más novedosas y que les han llamado más la atención, sin pararse a pensar en la valía de cada una de ellas.


De este modo no estamos educando a nuestros hijos en la importancia del esfuerzo para conseguir nuestras metas, ni en el agradecimiento por aquello que recibimos de los demás, ni en muchos otros valores hoy en desuso.


Creo que esta es una buena oportunidad para que, aprovechando la coyuntura económica, intentemos recuperar esos valores comprando a nuestros hijos solo aquellas cosas que consideramos necesarias y, por que no, también educativas. En lugar de comprarle 10 juguetes individuales, comprémosles 5 grupales o de cooperación, que puedan compartir con sus amigos y que por tanto se puedan multiplicar por el número de amigos que tengan. De este modo estaríamos educando a la vez que regalando, y eso es a su vez, un segundo regalo que les estaremos haciendo a nuestros hijos.

 

 

Noemí Fernández

Psicóloga infantil ISEP Clínic Granada

 

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